Bodas de destino en Mendoza: todo lo que tenés que saber | Leo Furió
Mendoza es uno de esos destinos donde la boda puede convertirse en mucho más que una celebración. Viñedos, montaña, gastronomía, vino, arquitectura y paisajes hacen que venir a casarse acá sea también una experiencia para compartir con las personas que más querés.
Una destination wedding es, simplemente, una boda a la que la pareja y sus invitados viajan desde otra ciudad o desde otro país para celebrar. En Mendoza recibimos parejas de Buenos Aires, Córdoba y otras provincias, pero también parejas que llegan desde distintos lugares del mundo.
Y creo que Mendoza tiene algo muy especial para ofrecer: paisajes increíbles, muy buena gastronomía y un excelente nivel de servicio. Para mí, es actualmente uno de los grandes destinos de Argentina para celebrar una boda de destino.
¿Por qué elegir Mendoza para una destination wedding?
Hay algo que hace que Mendoza funcione especialmente bien para este tipo de bodas: la posibilidad de combinar diferentes experiencias en un mismo viaje.
Una boda puede suceder entre viñedos, frente a la Cordillera de los Andes, en una bodega, cerca de un lago o en un espacio con una arquitectura completamente diferente.
Pero no se trata solamente del lugar donde ocurre la boda. El vino, la gastronomía, los paisajes y todo lo que Mendoza ofrece alrededor hacen que los invitados también tengan una experiencia durante el viaje.
Por eso, cuando una pareja decide casarse en Mendoza, muchas veces no está solamente eligiendo dónde hacer una fiesta. Está eligiendo qué experiencia quiere compartir con sus invitados.
¿Cuántos días dura una destination wedding?
Mi recomendación es pensar la boda como una experiencia de varios días y no solamente como un evento de una noche.
Si hablamos concretamente de la experiencia de boda, tres días en Mendoza pueden ser un muy buen punto de partida:
Día 1: bienvenida y encuentro con los invitados
Puede ser un rehearsal dinner, una cena de bienvenida o simplemente un encuentro informal.
Es una oportunidad para recibir a los invitados, compartir un momento antes de la boda y empezar a disfrutar juntos del viaje.
Día 2: el día de la boda
El gran día. La ceremonia, la celebración, la fiesta y todo lo que sucede alrededor.
Día 3: disfrutar lo que quedó
Después de la boda también hay algo para compartir. Un almuerzo, una reunión más relajada o simplemente un momento para volver a encontrarse y recordar todo lo que pasó.
Y si tienen tiempo, mi recomendación es quedarse todavía más. Una semana o incluso dos semanas en Mendoza permiten disfrutar muchísimo más del destino.
La clave: contratar un wedding planner local
Si están organizando una boda en Mendoza desde otra ciudad o desde otro país, para mí hay una decisión que puede hacer una diferencia enorme: trabajar con un wedding planner local.
Un wedding planner conoce los espacios, los proveedores, los tiempos, la logística y la manera en que funciona una boda en Mendoza.
Personalmente, recomiendo trabajar con Franco Yancarelli, especialmente para parejas que vienen desde afuera.
También recomiendo conocer a los proveedores antes de contratarlos. Hacer videollamadas, mirar sus trabajos, pedir referencias y, sobre todo, ver si existe una buena conexión personal.
Porque van a pasar muchas horas con ellos durante un viaje muy importante.
Cuidado con los traslados
Este es uno de los puntos que más hay que tener en cuenta cuando se organiza una boda desde afuera.
Mendoza tiene muchísimos lugares increíbles, pero las distancias pueden ser importantes.
Si el alojamiento está en un lugar, la ceremonia en otro, la fiesta en otro y además se agregan actividades durante los días previos y posteriores, los traslados pueden terminar encareciendo los servicios y haciendo que el día sea más lento.
Por eso, mi recomendación es pensar la logística desde el principio y tratar de concentrar la experiencia.
Elegir lugares que funcionen bien entre sí puede hacer que todo sea mucho más cómodo para la pareja, los invitados y los proveedores.
¿Dónde casarse en Mendoza?
Una de las grandes ventajas de Mendoza es la variedad de escenarios.
Podés casarte entre viñedos, con la montaña como protagonista, en una bodega, frente a un lago o en espacios con una arquitectura completamente diferente.
Preparé una guía específica con 10 lugares que recomiendo para casarse en Mendoza, donde cuento qué tiene de especial cada uno y muestro bodas reales realizadas en esos espacios.
¿Cómo elegir fotógrafo para una destination wedding?
Para mí, hay una pregunta muy simple que una pareja debería hacerse cuando mira el trabajo de un fotógrafo:
¿Me gustaría que mi boda se viera así?
No alcanza solamente con pensar que las fotos son lindas.
Tenés que mirar una fotografía y poder imaginarte ahí: en Mendoza, en ese paisaje, vestido de novio, viviendo ese momento.
Tiene que existir una conexión con la forma de narrar, con la luz, con los colores, con las personas y con el lugar.
El fotógrafo que elijas va a definir en gran parte cómo vas a recordar visualmente todo ese viaje.
Y también es importante conocerlo. Una videollamada antes de contratarlo puede decirte muchísimo: cómo se comunica, cómo trabaja y si sentís que es una persona con la que querés compartir uno de los días más importantes de tu vida.
Elegir proveedores locales
Cuando organizás una boda desde otra ciudad o país, conocer personalmente a tus proveedores puede ser difícil. Por eso recomiendo hacer videollamadas, mirar sus trabajos, pedir referencias y, sobre todo, encontrar personas con las que exista una buena conexión.
Trabajar con equipos locales también tiene una ventaja enorme: conocen Mendoza. Sus lugares, sus caminos, los tiempos, el clima y algo fundamental para la fotografía: la luz.
Para mí, una destination wedding funciona mucho mejor cuando hay confianza y buena comunicación entre la pareja y todo el equipo que la acompaña.
¿Cuál es la mejor época para casarse en Mendoza?
Para mí, hay dos períodos especialmente interesantes:
marzo, abril y mayo, por un lado, y septiembre, octubre, noviembre y diciembre, por otro.
Cada época tiene su propia personalidad y elegir una u otra también depende del tipo de experiencia que quieran tener.
Por eso, además de mirar una fecha disponible, recomiendo pensar en el paisaje, el clima, la luz y las actividades que quieren compartir con sus invitados.
Una boda de destino es también una experiencia cultural
Algo que me encanta de las destination weddings es que no todas las bodas se sienten iguales.
Una pareja puede venir desde Buenos Aires, Córdoba o Estados Unidos y traer consigo sus propias costumbres, tradiciones, religión, formas de celebrar y maneras de relacionarse.
Cuando todo eso se encuentra con Mendoza, aparece algo nuevo.
Y eso es justamente lo interesante: no es simplemente traer una boda de otro lugar a Mendoza. Es crear una experiencia que combina lo que ustedes son con el lugar que eligieron para casarse.
Mendoza como escenario para su historia
Si nunca estuvieron en Mendoza y están pensando en casarse acá, mi consejo es que primero vengan a conocerla.
Recorran los lugares, prueben los vinos, conozcan las bodegas, miren la montaña y hablen con los proveedores.
Porque una destination wedding no debería sentirse como un evento al que simplemente viajaron.
Debería sentirse como un viaje que terminó convirtiéndose en una de las historias más importantes de sus vidas.
Si están pensando en casarse en Mendoza y quieren conocer mi forma de trabajar, pueden escribirme y coordinamos una videollamada para hablar sobre su boda.